05/II/2007
Ritmo, proporción, estructura, funcionalidad…omnipresencia…
¿Cuáles son las claves de acceso a la máquina?
Hace algunos días, mientras daba orden a los archivos que almaceno en la computadora, me encontré con una lista de archivos mp3 que hacía tiempo no escuchaba…
A través de los sentidos se experimentan sensaciones difícilmente descriptibles cual forma de palabra, empero cuando estas logran percibirse, hacen que el instante se suspenda ahí en el tiempo, volviéndole eterno en el recuerdo.
Fue así como “Welcome to the machine” de Roger Waters me obligó a escarbar un poco en la memoria y las sensaciones…7 Minutos, aproximadamente el tiempo que duró el aletargamiento durante el cual rememoré…logrando hacer brotar algo de inspiración.
Hoy después de casi 4 años desde la primera vez que fue percibida por mi oído, esta adquiere un nuevo significado…si bien, en aquel entonces tenía especulaciones vagas de lo que era la vida en sociedad, hoy me percato de que aquella no era ni una minúscula fracción de lo que en realidad es.
La máquina es tan inmensa que simplemente no la vemos…nos ha dictado lo que hay que soñar, lo que hay que desear, lo que hacemos, como y cuando lo habremos de ejecutar, a que velocidad, y con que fin… procurándose siempre así misma.
Desde esta perspectiva “mecanicista”, el individuo o “unidad miembro” como dirían los estructuralistas, solo es un “engranaje” más en esta compleja red de interacciones. Un mero agente factible de ser remplazado en el momento que sea necesario, ya sea por la edad, su desempeño, o el alcance del proyecto para el cual sea empleado…
Lo anterior me lleva a preguntarme:
¿Somos lo que realmente deseamos ser…, o lo que la sociedad y su estrepitoso ritmo nos ha impuesto que seamos?
Dicen que al nacer, cada persona trae consigo un destino que ha elegido y otro que le será impuesto.
El primero nos habla desde muy temprana edad de aquello que nos hace felices y nos ilusiona. Es engañoso pues no necesariamente se trata de una actividad como tal, sino de lo que esta nos susurra al llevarla a cabo… su esencia; permite al individuo desarrollarse a plenitud generando la estabilidad emocional indispensable para hacer frente a las adversidades, llevándolo a lograr una trascendencia espiritual con el paso del tiempo.
El segundo es aquel exigido por las fuerzas y necesidades o dependencias que emanan de las actividades socioeconómicas y sociopolíticas propias de la colectividad en la que estamos inmersos. Se trata de un cúmulo inmenso de acciones mecánicas asignadas, no premeditadas por el ente social, no obstante, durante el desempeño de las cuales también es factible lograr un crecimiento interno si se es conciente de la individualidad histórica de la que se es depositario.
Al final, ambos se traducen en servicio... a los demás y a uno mismo, empero, si el primero no se logra el individuo será propenso a experimentar una agonía espiritual, producto de la insatisfacción y la inconformidad que provoca el saberse con vida pero no por ello sentirse vivo.
La máquina representa en cierto sentido este destino impuesto; por las circunstancias, las experiencias, los sentimientos reprimidos, los miedos; el desconocimiento y la inercia a la que se ve expuesta la persona al momento de tomar (o al no tomar)decisiones clave en su vida. No es que estas actividades sean negativas o innecesarias, simplemente son adoptadas más por necesidad que por convicción, volviéndose estas actos de supervivencia.
Es así como la superestructura devela el complejo proceso de interacción social, esta especie de “engranaje” que pone en evidencia, tanto a nivel social como a nivel individual, las afecciones físicas y emocionales, los valores morales, el nivel de educación, el criterio…, en fin, todos aquellos agentes que son también, resultado ( y retroalimentadores) del tipo de cultura, el grado de desarrollo económico, el devenir histórico de una demarcación geográfica determinada y la coyuntura a través de la cual se ve afectada por mencionar algunas variables... Es quizá el más dramático escenario en el que podemos apreciar la fusión o interacción del yo individual y el yo colectivo…
En ese tenor, la experiencia real siempre difiere en mayor o menor medida de las expectativas que se tienen de ella, dependiendo del tipo de personalidad así como el grado de conciencia de si mismo, podrá ser que el individuo sobrelleve la situación y paulatinamente se adapte a los ritmos y la carga que exige el “Sistema”, en caso contrario es reasignado en otro apartado o área, pero nunca deja de ser parte de él.
Si, rehusé ser parte de ello… la educación universitaria logró abrirme un poco los ojos en muchos aspectos y direcciones y me ha ayudado a ignorar menos empero, se trata de algo de lo que se forma parte desde el momento de nacer, la misma Institución juega un papel preponderante en el funcionamiento de la máquina, incluso como agente crítico, pues la observancia de sus excesos y desequilibrios, de lo contradictorio de sus paradigmas, forma parte del proceso dialéctico del cual se vale la superestructura para procurar su estabilidad… por no hablar de las bondades o incentivos que le concede su labor de investigación, renegar al respecto sería querer tapar el sol con un dedo…
A menudo experimento momentos de decepción, angustia, indignación, ira e impotencia, al percibir que las vidas van y vienen, dejando tras de si solo el recuerdo en tamo que arrebata el viento.
…omnipresencia…
Nuestra propia naturaleza es limitada, el uso de la razón no es suficiente y el hierro no es la solución, debemos aprender a comunicar…es necesario voltear hacia uno mismo y mirar dentro del espejo, se que el cambio se logrará ciertamente el día que podamos entender al noúmeno y logremos despojarnos del aletargamiento que provoca sus manifestaciones.
De momento quizá no pueda dejar de ser uno más de tus engranes, pero seré yo quien decida cual seré…seguiré mi destino elegido, mientras aparento ante ti ser uno más oxidándose…
